Mis amigos y yo caminamos de la Puerta de Sol
a la calle de Cavabaja durante una noche, cuando un hombre me dijo, “¡Ni hao!
¡Ni hao!”
Durante mis dos semanas en Madrid, ya recibí “ni hao,” “konichiwa,”
“nakasawi,” y más. Al principio, quería responder que soy estadounidense y
puedo hablar coreano, pero no entiendo chino o japonés. Sin embargo, me di
cuenta de que a las personas no se interesa en mi origen; sencillamente saben
que tengo una cara asiática. A los estereotípicos de extranjeros nos molestaban
mucho, no sólo a las personas con la piel de color diferente, pero a todas
inmigrantes en Madrid. Pensaba que la división obvia entre las razas tenía un
efecto negativo porque los inmigrantes no podían asimilar y convertir a
madrileños. Incluso los estudiantes estadounidenses viviendo en Madrid, no
podemos recibir una experiencia auténtica.

Había oído que Madrid es una ciudad muy
internacional, pero después mis experiencias a otras ciudades europeas, pienso
que Madrid es muy tradicional y conservadora. Tengo aprecio por la inmersión
lingüística y hay menos turismo que otras ciudades como Barcelona. Pero al
mismo tiempo, ciudades como Barcelona ha adaptado muchas culturas diferentes
para tener una cultura única e internacional. Hay una mezcla de muchos idiomas,
razas y tradiciones, y no hay un separación obvia. Creo que Madrid puede integrar
a los inmigrantes en la sociedad madrileña y puede dejar su cultura tradicional
y conservadora también.










